El calentamiento global recupera viejas enfermedades

En un mundo que se ve afectado por las nuevas tecnologías todos los días, es bastante difícil imaginar que morir por una simple gripe sea lo suficientemente común, ¿verdad? Sí, pero ya sucedió. Por supuesto, con el avance de la medicina y la industria farmacéutica, el escenario ha mejorado mucho.

Sin embargo, desde 2012, el derretimiento de los glaciares en el Ártico ha provocado una alerta sanitaria mundial. Además de descongelar, exponer los acantilados desde la altura de un edificio, restos fósiles de mamuts y otros animales, el derretimiento ha convertido a algunos virus y venenos extintos en una posibilidad real de causar alguna forma de enfermedad grave.

Para los científicos, este es un fenómeno que se puede llamar una "bomba de carbono" debido a su alto potencial de contaminación. La preocupación es aún mayor cuando se consideran las proyecciones de que el Ártico se está derritiendo dos veces más rápido que el resto del mundo.

Un ejemplo de bacterias antiguas que atacaron nuevamente causando enfermedades y muerte fue un brote de ántrax que ocurrió en Siberia (también en el Ártico) el año pasado. Esto se debe a que la región registró un promedio de 5ºC por encima de la temperatura normal. Como resultado, el deshielo se intensificó y las bacterias que habían estado alojadas en un reno que había estado muerto durante más de 70 años fueron liberadas e infectaron nuevamente a personas y animales. En total, murieron más de 1, 500 renos y otras 10 personas se enfermaron.

El temor y la advertencia de los científicos y ambientalistas es que con el calentamiento global y la continua fusión de los glaciares, enfermedades como la gripe española, que mató a más de 50 millones de personas entre 1918 y 1920, y la viruela, se consideraron erradicadas. por la Organización Mundial de la Salud desde 1980, puede amenazar a la humanidad nuevamente pronto.