Conoce a 5 escritores que escribieron de pie

Para un escritor, el momento de publicar un texto puede ser muy complejo. Para nosotros, simples mortales, lo primero que debemos hacer es sentarnos en un lugar cómodo para continuar con el proceso creativo, pero un buen escritor a veces necesita que el proceso sea un poco más agitado, ya sea por inspiración o para evitar un estilo de vida sedentario. .

5. Benjamin Franklin

(Fuente: Wikimedia Commons / Reproducción)

El político, científico y periodista Benjamin Franklin vivió en una época en que ya se creía que el estilo de vida sedentario era perjudicial, por lo que levantarse y caminar un poco durante su tiempo de escritura se convirtió en un hábito del inventor. Con el tiempo, sufriendo de gota, finalmente abandonó el hábito y se quedó sentado más tiempo.

4. Charles Dickens

(Fuente: Wikimedia Commons / Reproducción)

El escritor de A Christmas Tale también solía escribir de pie, y según la escritora victoriana Elizabeth Gaskell, Dickens tenía una mesa elevada sobre la que podía escribir mientras estaba de pie, y en su oficina había varios sillones muy cómodos para que el autor podría hacer "caminatas creativas" sin salir de la sala.

3. Ernest Hemingway

(Fuente: Wikimedia Commons / Reproducción)

El periodista George Plimpton describió la habitación de Hemingway en 1954, diciendo que su máquina de escribir estaba en una estantería con varios lápices y un pisapapeles al lado. El propio escritor de Old Man and the Sea dijo una vez que escribir de pie lo ayudó a concentrarse.

2. Vladimir Nabokov

(Fuente: Wikimedia Commons / Reproducción)

El escritor de la controvertida y clásica Lolita dijo que comenzó su día solo al mediodía, escribiendo parado en una especie de púlpito. Para él, era una forma de recordar y arreglar sus pensamientos. A medida que avanzaba el día, Nabokov se sentó en una silla más cómoda y terminó el día escribiendo en un sofá.

1. Virginia Woolf

(Fuente: Wikimedia Commons / Reproducción)

Según los biógrafos del autor, Woolf escribió en una mesa inclinada de 105 cm. Miró sus obras como si fueran pinturas, observándolas desde varios ángulos, acercándose y alejándose, por lo que era mejor trabajar de pie.