El consumo de refrescos puede estar relacionado con el comportamiento violento

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Columbia en Nueva York, Estados Unidos, relaciona el consumo de refrescos por parte de los niños con el desarrollo de comportamientos agresivos.

El resultado de la investigación fue publicado por la revista Pedriatrics y advierte a los padres y educadores que limiten y restrinjan el suministro de refrescos azucarados y con cafeína a los niños pequeños.

En la encuesta se recopilaron los hábitos sociales y alimentarios de unos 3.000 niños estadounidenses, con grupos de 20 ciudades diferentes en los Estados Unidos. Las madres respondieron una serie de preguntas sobre el comportamiento de sus hijos y el consumo diario promedio de la bebida.

Cuanto más refresco, más insolente

La encuesta analizó datos de niños menores de 5 años y descubrió que aquellos que bebían al menos cuatro porciones de refrescos por día tenían el doble de probabilidades de exhibir un comportamiento violento que aquellos que no bebían.

Los posibles problemas de comportamiento relacionados con este estudio incluyen insolencia contra adultos, peleas con otros niños, destrucción de las pertenencias de otras personas y ataques verbales como insultos e insultos contra personas. Estos niños también tuvieron mayor dificultad para prestar atención a las instrucciones y seguir las reglas, y fueron más retraídos socialmente que otros a los 5 años de edad.

Los investigadores confían en que existe una relación entre el consumo de refrescos y el comportamiento agresivo de los niños. Los datos tuvieron en cuenta los aspectos sociales y demográficos, así como las diferentes prácticas educativas que recibieron estos niños. En la investigación, se consideraron factores como el consumo de dulces, el tiempo de exposición a programas violentos de televisión y la calidad del sueño de los niños.

Reacción de la industria

La American Beverage Association (ABA), que representa a la industria de bebidas en los Estados Unidos, respondió a la publicación diciendo que no es posible sacar conclusiones tan inmediatas entre el consumo de refrescos y el comportamiento agresivo en los niños y la investigación en sí misma no identifica La naturaleza de esta relación.

Además, la asociación señaló que las compañías de bebidas que representa no promocionan sus productos a grupos de este grupo de edad. Sin embargo, se acuerda que el consumo excesivo de refrescos conduce a la obesidad y puede causar enfermedades como la diabetes. Por lo tanto, limitar el acceso de los niños a estas bebidas es una forma de educarlos para que tengan una vida más saludable y tal vez mantenerlos más comportados.