Los niños recuerdan las conversaciones que se escuchan en el útero.

Los humanos comienzan a escuchar sonidos cuando todavía están en el útero aproximadamente a las 27 semanas de gestación. Sin embargo, nunca está claro si este proceso ayuda al bebé a moldear su propia percepción y desarrollo del lenguaje durante la infancia. Ahora la investigación muestra que hay evidencia de que esto está sucediendo.

Existen numerosos casos de niños que aparentemente reconocen e incluso responden a las canciones que se escucharon mientras todavía esperaban la "cigüeña". Y según una entrevista con Ars Technica, la psicóloga Alexandra Lamont dice que los sonidos se pueden escuchar claramente dentro del útero y, una vez que el cerebro se está desarrollando, el feto ya puede aprender canciones u otros sonidos antes desde el nacimiento Esto explicaría, por ejemplo, el hecho de que la mayoría de los bebés tienen preferencia por la voz de su madre.

Pero los científicos de la Universidad de Helsinki en Finlandia quieren ver esto mucho más de cerca desde un punto de vista neurológico. El equipo de Eino Partanem ha estado investigando la influencia de esta experiencia prenatal en el proceso de aprendizaje humano, con la ayuda de sonidos muy simples.

Como funciona el experimento

En lugar de narración de ópera o cuento de hadas, las familias voluntarias reproducen la seudopalabra "tatata" varias veces durante la semana, incluidas variaciones en la entonación. Luego, los científicos comparan la reacción del bebé a esta palabra poco después del nacimiento. Para que el resultado sea más imparcial, se realiza la misma prueba en bebés que no han tenido una experiencia intrauterina.

Con la ayuda de las pruebas de electroencefalograma, los investigadores pudieron ver que los niños expuestos al sonido durante el embarazo tienen una reacción mucho más fuerte a la seudopalabra e incluso pueden reconocer la diferencia en la entonación. Con esto, Partanen cree que los bebés pueden aprender estos pequeños bloques de lenguaje incluso en la etapa fetal.

¿Cómo nos puede ayudar esto?

Quizás esta característica de la formación humana pueda explorarse para resolver, por ejemplo, casos de dislexia. Aunque no existe un método para predecir si un bebé desarrollará dislexia o no, existen factores que pueden indicar si está en riesgo, como una predisposición genética. Por lo tanto, la terapia prenatal podría iniciarse para facilitar el aprendizaje después del nacimiento.

Según Partanen, el descubrimiento no podría crear superhumanos con una inteligencia excepcional. Pero puede ser útil ayudar en el tratamiento de problemas cognitivos.