Deserton: el supercoliser de 90 kilómetros de Estados Unidos

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Especialmente después de anunciar el posible descubrimiento del Bosón de Higgs, el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) finalmente llamó la atención, tanto de científicos como de ciudadanos de todo el mundo, sobre la gran e imponente construcción responsable del logro: el Gran Hadron Collider (traducción gratuita, "Large Hadron Collider").

El LHC tiene aproximadamente 27 kilómetros de largo y fue creado con la misión de descubrir exactamente cómo sucedió el proceso que resultó en el Big Bang. Con este gigante, los científicos europeos llegaron a liderar el campo de la física experimental. Pero toda esta historia podría haber sido diferente, ya que Estados Unidos también planeó en la década de 1980 crear su propio colisionador, llamado Desertron.

Características del supercoliner americano

Concebido en 1983, el proyecto Deserton, también llamado oficialmente Super Collider Superconductor, comenzó en 1987, cuando el Congreso de los Estados Unidos aprobó $ 4.4 mil millones para invertir en su construcción.

El colisionador debe tener unos 87 kilómetros de túneles capaces de producir una colisión de energía de 40 TeV (Tera-electronvoltios). Comparándolo con el LHC, puede ver que las diferencias no solo fueron en tamaño, sino también en la "potencia" de las máquinas: el Gran Colisionador de Hadrones Europeo es capaz de liberar 14 TeV de potencia.

El supercoliser estadounidense funcionaría en Waxahachie, Texas. La construcción comenzó en 1991, pero el proyecto se canceló solo dos años después.

Intercambiando Deserton por la estación espacial

Edificios de proyectos estadounidenses abandonados (Fuente de la imagen: Reproducción / A veces interesante)
La cancelación de Deserton se produjo cuando el gobierno de EE. UU. Decidió invertir en otro grandioso proyecto: la Estación Espacial Internacional, una idea nacida después del final de la Guerra Fría, que representa una nueva era de cooperación internacional.

Para algunos, la estación, sin embargo, no era tan buena para la ciencia como lo sería Desertron. En 1993, cuando estaba a punto de cancelarse, el supercolisor ya tenía un gasto estimado de alrededor de 14 mil millones. En ese momento, ya se habían invertido $ 2 mil millones en el proyecto, junto con 23.5 kilómetros de túneles construidos.