El insecto presenta un mecanismo microscópico que parece un engranaje

Los engranajes son estructuras ampliamente utilizadas por el hombre. Desde relojes hasta motores de automóviles, confíe en ruedas dentadas para ayudar en su operación. Sin embargo, estudios recientes con un insecto indican que tal vez la naturaleza fue realmente responsable de crear el mecanismo.

Un nuevo estudio encontró que los insectos de la especie Issus coleoptratus son las primeras criaturas vivientes en poseer engranajes funcionales. Las estructuras se encontraron en las patas traseras del insecto y sirven para sincronizar sus movimientos en el momento del salto.

"Que yo sepa, esta es la primera demostración de engranajes funcionales en un animal", dijo Malcolm Burrows, profesor emérito de neurobiología en la Universidad de Cambridge, Inglaterra.

Para registrar el funcionamiento de los engranajes en el cuerpo del insecto, el investigador pudo capturar imágenes en un video. A medida que el animal se prepara para saltar, es posible ver los dientes del engranaje encajar en su lugar. Luego, el animal impulsa sus patas en un movimiento rápido y preciso, como podemos ver en el video.

Saltando en sincronía

Los investigadores notaron que cada una de las patas del insecto tiene entre 10 y 12 dientes asociados con el trocánter, una estructura que corresponde al espacio entre el muslo y el fémur. Este mecanismo ya había sido descubierto y descrito en 1957, pero nadie demostró que los engranajes serían estructuras funcionales, dice Burrows.

Las patas traseras de los insectos se pueden organizar de dos maneras. Los saltamontes y las pulgas, por ejemplo, tienen patas que se mueven en diferentes planos a los lados de sus cuerpos. Otros insectos saltadores, como Issus, tienen patas que se mueven debajo del cuerpo en el mismo plano.

Fuente de la imagen: Reproducción / Mecánica popular

En el segundo grupo de insectos, las patas deben agruparse firmemente. "Si hay una ligera diferencia de tiempo entre las patas, entonces el cuerpo del insecto comienza a girar", explica el investigador.

Los engranajes sincronizan el movimiento de las patas traseras hasta en 30 microsegundos, que es mucho más rápido de lo que el sistema nervioso puede alcanzar, como han demostrado algunos estudios.

Burrows también notó que a veces los engranajes se vuelven nulos uno sobre el otro, pero cuando encajan, las piernas se sincronizan. Al experimentar con un Issus muerto, el investigador notó que tirar de una de las patas del insecto extendía la otra rápidamente.