Observatorio canadiense detecta nuevas ondas de radio desde el espacio

Esta semana, científicos canadienses detectaron 13 breves explosiones llamadas ráfagas de radio rápidas (FRB) que se originaron en una galaxia a 1, 5 millones de años luz de la Tierra. Los investigadores creen que pueden usar FRB para recopilar información sobre lo que realmente existe en el espacio.

Esta es la segunda vez que los científicos reciben estas ondas de radio con tantas repeticiones. Estos eventos los llevan a plantear varias hipótesis: desde explosiones estelares hasta intentos de contacto por parte de extraterrestres. El misterio, sin embargo, está lejos de resolverse.

Hay poca evidencia de dónde podrían provenir estas señales. Las olas son rápidas, duran solo 1 milisegundo, pero se lanzan con la misma cantidad de energía que el sol tarda 10, 000 años en producir. “Cualquiera que sea la fuente de estas ondas de radio, es interesante ver la diversidad de frecuencias que puede producir. Hay algunos modelos en los que el lugar de origen no puede producir nada por debajo de una frecuencia determinada ”, dice Arun Naidu, de la Universidad McGill en Canadá.

Las explosiones fueron descubiertas por el observatorio del Experimento de Mapeo de Intensidad de Hidrógeno Canadiense (CHIME). Algunos científicos estaban preocupados de que el rango de frecuencia que el equipo de laboratorio pudiera recoger sería demasiado bajo para recibir señales de radio; Al final, encontró mucho más de lo esperado, y los científicos esperan que se identifique aún más.

Hasta la fecha, en toda la historia de la ciencia, solo se han detectado 60 ráfagas de radio. El primero de estos fue descubierto en 2007 en un estudio de la Gran Nube de Magallanes, una pequeña galaxia que orbita la Vía Láctea. Pero hasta el día de hoy solo uno de ellos se ha repetido hasta ahora.

“Solo se conocía uno de esos signos repetidos. Saber que hay otro sugiere que podría haber más de esos por ahí. Y con más repetidores y más fuentes disponibles para el estudio, es posible que podamos comprender estos acertijos cósmicos, de dónde provienen y qué los causa ", explica Ingrid Stairs, miembro del equipo CHIME y astrofísica de UBC.

Recibir señales repetidas ayuda a los científicos a distinguir otras ondas entrantes, lo que da más pistas sobre su origen, esperando futuras explosiones.